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miércoles, 17 de enero de 2018

¿Se puede tomar Dalsy u otro medicamento caducado?

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¿Se puede tomar Dalsy u otro medicamento caducado?
Regularmente llegan a las farmacias personas, sobre todo las que tienen hijos pequeños, que nos preguntan dudas sobre el buen uso de los medicamentos que tienen en el botiquin casero. Una de las preguntas habituales es si se pueden tomar los medicamentos cuya fecha de validez o caducidad ha pasado.
Podemos hacer las siguientes aclaraciones:
  • Fecha de caducidad.
    Los medicamentos tienen fecha de caducidad, indicada con ese nombre, o con las abreviaturas "CAD.” o "EXP.”, o incluso simplemente con el símbolo de un reloj de arena
    La fecha se expresa siempre mediante el binomio mes-año. Otros productos que se venden en farmacias tiene "fecha de consumo preferente” (ver más adelante)
  • Fin exacta de la fecha de caducidad.
    La validez de un medicamento es hasta el último día del mes indicado. Es decir, si un medicamento indica "febrero de tal año”, quiere decir que se puede consumir hasta el 28 de febrero de ese año, o incluso hasta el 29 si ese año es bisiesto.
    Esa fecha es totalmente segura, de hecho incorpora un margen de seguridad.

  • Grafía de la fecha.
    Puede estar impresa con tinta o troquelado en el cartón del embalaje. Además, suele estar impreso también en el envase o embalaje primario (blíster, frasco, tubo, etc.) para mayor claridad. Es cierto que habría que mejorar su visibilidad, pues en ocasiones el tamaño de letra es reducido, o la impresión o troquelado poco visible, en especial para personas mayores o con visión reducida.

  • Fecha máxima de caducidad.
    De acuerdo con una recomendación de la OMS, el periodo máximo de validez que puede tener un medicamento es de 5 años desde la fecha de fabricación. Esa norma es aplicada en España por el ministerio de Sanidad, responsable de autorizar los medicamentos. Pero ese plazo máximo de 5 años sólo lo tienen algunos medicamentos; la mayoría tienen un periodo de validez mucho más reducido: vacunas, medicamentos inyectables, medicamentos de conservación en nevera (insulinas), antibióticos...

  • Fecha de consumo preferente.
    En las farmacias se dispensan o venden, además de medicamentos, productos sanitarios, complementos alimenticios, cosméticos, vitaminas... Dejando de lado los cosméticos y los productos sanitarios, y centrándonos en los complementos alimenticios y vitaminas, estos tienen fecha de consumo preferente (como los alimentos).
    Dentro de esta fecha el producto tiene todas las garantías sanitarias y todas las características organolépticas (color, sabor, olor...) adecuadas. Sobrepasada esta fecha, también se puede consumir, si bien alguna característica como el color o aspecto puede haber variado, pero la garantía sanitaria de su consumo sigue siendo total.


  • ¿De qué depende la fecha de caducidad?
    Pues de muchos factores, pero sin entrar en tecnicismos, podemos citar que depende de la forma farmacéutica. Por ejemplo, los comprimidos o cápsulas, y en general las formas sólidas suelen tener una mayor duración que las formas líquidas (soluciones, jarabes, gotas...), semisólidas (cremas, pomadas, supositorios, ungüentos...) o aerosoles.
  • ¿Dónde conservar los medicamentos en casa?
    Deben conservarse en lugares frescos y secos; no se deben guardar por ejemplo en los cuartos de baño o cocinas -donde suele haber bastante humedad- ni al lado de ventanas (puede darles el sol) o de la calefacción. Tabién deben alejarse de emisores de radiaciones como televisores o microondas. Aquí tienes más información.
  • ¿Puede estropearse un medicamento antes de su fecha de caducidad?
    Pues sí, la caducidad o periodo de validez viene establecida para condiciones normales de temperatura y humedad, esto es para temperaturas de 8-25 ºC y lugar sin mucha humedad.
    Si un medicamento ha estado expuesto al sol, o a temperaturas extremas o a humedad muy elevada es posible que presente un aspecto extraño o incluso que esté estropeado. Ante cualquier duda lo mejor es la prevención, no tomarlo hasta consultar con el farmacéutico.


    ¿Qué hacer con los medicamentos caducados?
  • No se pueden tirar a la basura doméstica, pues no son residuos asimilables a los urbanos, ni tampoco se deben tirar por el WC, pues podrían causar contaminación ambiental. Deben llevarse a cualquier farmacia, donde hay unos contenedores -los puntos SIGRE- donde se recogen los medicamentos caducados o no utilizados y s envían a centros especializados para su eliminación segura y su valorización y reciclaje cuando es posible (el papel, vidrio y metales de los envases).



  • ¿Puede estar estropeado un medicamento antes de su fecha de caducidad?
    Es posible; más allá de problemas de fabricación no detectado, lo habitual es que se deba a una mala conservación del medicamento (que haya estado expuesto al sol, o al calor...). En caso de duda debe consultarse al farmacéutico.
  • ¿Se vigilan los medicamentos comercializados?
    Si, de hecho el ministerio de Sanidad retira regularmente lotes de medicamentos en los que detecta algún problema -normalmente de pequeña entidad y sin riesgo sanitario- a través de las inspecciones que se hace en toda la cadena de distribución (farmacias, almacenes, fabricantes...), o a través de las denuncias o comunicaciones que hacemos los profesionales o incluso los pacientes de sospechas de mal estado de algún producto.
    Muchos problemas detectados realmente no afectan a la seguridad del consumo del medicamento afectado, y sí simplemente a su aspecto (cambio de color respecto al habitual, aspecto diferente, etc.), pero para mayor tranquilidad y seguridad de los usuarios se ordena su retirada, que en España se hace en pocos días de forma muy eficaz en toda la cadena de suministro.

RECOMENDACIONES FINALES

1. Conserva los medicamentos en lugar fresco y seco
2. Conserva los medicamentos ordenadosy preferentemente en su envase original.
3. Almacénalos siempre lejos de niños, personas con discapacidad mental o personas mayores. Valora si algunos por su posible toxicidad deberían estar incluso bajo llave.
4. Revisa el botiquin casero una vez al año.
5. Lleva a la farmacia los medicamentos caducados o que preveas no vas a utilizar ya.
6. Consulta en tu farmacia cualquier duda que tengas sobre como tomar o conservar un medicamento
7. Avisa a tu farmacéutico si observas algún problema en un medicamento que tienes en casa o has tomado.

viernes, 24 de noviembre de 2017

Las Medicinas de la América Española

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El otoño, con el patrocinio de la fundación Lilly, nos trae una novedad  bibliográfica significativa sobre la contribución española a la historia de los medicamentos, en este caso sobre aquellos procedentes del Nuevo Mundo en la época de la colonización americana. El autor es el profesor Enrique Raviña Rubira, catedrático ad honorem de Química Farmacéutica de la Universidad de Santiago de Compostela, jubilado, y que en los últimos años ha profundizado en su interés por la historia de la farmacología.

El ensayo  se presenta en edición bilingüe español/inglés, tal vez consecuencia del prestigio del anterior libro de este autor, “Medicamentos, un viaje a lo largo de la evolución histórica del descubrimiento de fármacos”(2008), uno de los más vendidos en toda la historia de la USC, del cual se hizo una exitosa versión en inglés (2011). La presentación del texto es a doble columna, lo que origina no pocos problemas de maquetación; las ilustraciones y figuras –con fotografías a color, excelentes y en gran número- sin embargo, no se repiten, sino que aparecen una sola vez, con pies de foto o de las ilustraciones bilingües, pero con el texto interno de las tablas o figuras únicamente en inglés, al igual que la bibliografía; otra característica destacada es que el texto es inglés no es una traducción literal del original español, sino que, de forma intencionada, presenta una redacción e incluso datos diferentes.
Si bien es un libro científico, que combina información histórica con materias como la farmacognosia, la botánica o la química farmacéutica, trata de ser accesible a un lector culto y con conocimientos de farmacia o medicina, evitando notas a pie de página, listados de siglas y abreviaturas o glosarios de voces especializadas, que, con todo, a veces se echan en falta.

La obra, se divide en cinco partes: 1) introducción histórica, 2) curare, 3) quina y quinina, 4) coca, cocaína y anestésicos,  y 5) miscelánea. El autor, con todo, se queda con ganas de exponer más temas, como en el caso de los esteroides (tal vez un heraldo de futuros trabajos… ¡ojalá!), pero se ciñe a lo marcado.
En el texto en español, la introducción no es un simple preámbulo al uso; de hecho ocupa casi 100 páginas; en ella Raviña habla de las expediciones a América (quizás habría que poner, de acuerdo con las corrientes más actuales, menos énfasis en el “Descubrimiento” y más en el de la “llegada” de los europeos, o expresiones más correctas) y de los Cronistas de Indias, de las especias, de los bálsamos, de los hongos alucinógenos,  de las expediciones científicas -que retoma en el capítulo dedicado a la quina- y de los misioneros, en especial de los miembros de la Compañía de Jesús.
Foto: Ramón Escuredo (El Correo Gallego)
Tanto en los capítulos sobre el curare, y más en el de la quinina o en el de la cocaína y anestésicos, no son infrecuentes las citas a guerras y conflictos militares y al uso de medicamentos e impulso a la investigación farmacéutica en esos periodos dramáticos para la Humanidad; se trata de una querencia ya conocida del profesor Raviña, que se advierte en sus escritos; es el caso de la sección dedicada a la quinina en la Segunda Guerra mundial, en la que el epígrafe “Las lagunas Agro Pontinas. El primer caso histórico de guerra biológica”, donde  –más allá de si realmente es el primer caso- se deja llevar por el entusiasmo de la narración bélica describiendo con detalle y extensión  la cruenta batalla de Montecassino ocurrida en 1944 en la Italia dividida:
“En un esfuerzo para flanquear la Línea Gustav, los Aliados desembarcaron en la playa de Anzio, el 22 de enero de 1944. La sorpresa fue total y los Aliados pudieron consolidar la cabeza de playa, pero el general al mando…”.
De hecho, los que hemos sido sus alumnos recordamos siempre sus clases amenas, con referencias a episodios bélicos, pequeñas incursiones  en medio de la vorágine de grupos funcionales, relaciones estructura-actividad y rutas sintéticas a la que obligan los programas de Quimica Farmacéutica
A pesar del cuidado en la edición, es inevitable la aparición en el texto de errores:  ilustraciones no numeradas, anacronismos (uso de “Glaxo-Welcome” antes de su fusión en 1995), erratas (“sarsapogenina”, “ipecuanha”, “abbvie” o” abbie” en lugar AbbVie, “pediculosis (sarna)”, “Linnneo”, “choruro”, fechas (“en 1926, Pelletier…”, “En 1948 Bernauer y…” “In 1958 Bernauer and…), y sobre todo anglicismos, tanto léxicos (“curare-maker”, “toluresitanol”,” atracurium”, “adjunto a la anestesia”), como ortográficos (mayúsculas en inicial de meses, idiomas, nombres de plantas o de tribus, topónimos…) o sintácticos, que fácilmente pueden ser corregidos en una siguiente edición, junto con otros detalles tipográficos.
Más criticable es la ausencia de corrección editorial, para mejorar la puntuación del texto, y sobre todo el estilo (expresiones como “reinado de los Reyes…”, “ceremonias religiosas nocturnas de tipo religioso...”etc.), fácilmente mejorable. Son más entendibles y pueden tomarse como licencias literarias expresiones como el “quimico de la tribu…”, o  “Recorrió metro a metro” para referirse a una exploración del siglo XVII, etc.
Pero todo esto son minucias comparadas con el goce con que el lector va recorriendo las páginas donde lucen nombres como Ruíz, Pavón, Gómez Ortega, Celestino Mutis y otros a la altura de figuras como Humbolt o La Condomine, constituyendo una época gloriosa de la ciencia en España como ya han afirmado Puerto Sarmiento o López Piñero, de los que Raviña se declara deudor.

jueves, 6 de julio de 2017

Alimentos saludables, publicidad y cuentos chinos




Como nos recuerda alimentaologíacruda, una web sobre alimentación, de quien tomamos la imagen que ilustra el inicio de esta entrada, deberíamos informarnos bien antes de tomar una decisión de compra en el campo de alimentación. No deberíamos, por tanto, dejarnos influir facilmente por la publicidad, para no caer en las trampas y cuentos chinos que a veces se transmiten a base de repetirse miles de veces en la televisión y otros medios publicitarios.

El yogur líquido azucarado que se presenta en la imagen es un éxito comercial basado en al menos tres características:

  • Publicidad masiva y constante
  • Sabor agradable.
  • Invocación de supuestas propiedades saludables.

a) Sobre la influencia de la publicidad masiva, poco podemos decir; su influencia es bien conocida.
b) Sobre el sabor agradable, indicar que entre otras cosas es debido a una alta cantidad de azúcar (lo cual no es muy saludable que digamos...)
c) Sobre las supuestas propiedades saludables del Actimel podemos decir algo más.  Los yogures, sean normales o líquidos, es un producto natural originado por la fermentación de la leche. Es algo más digerible para niños, ancianos y algunos adultos, al tener la lactosa parcialmente hidrolizada.

Por otro lado, tiene bacterias beneficiosas (como cualquier yogur, e incluso como la leche), tiene vitaminas (como cualquier alimento natural, fruta, verduras...), etc., es decir, nada que lo haga un alimento milagroso ni que "ayude a las defensas" más de lo que lo hace una naranja (que tiene vitamina C), o un trozo de queso, que tiene calcio y vitaminas A y D, y otros minerales de interés para el cerebro como el zinc.

Y sobre todo, ¡que no nos tomen el pelo inventándose nombres de bacterias y cobrándonos el yogur a casi 6€ el litro!.

Por cierto, otro día hablaremos del Danacol, que también baja el colesterol (???!!!)