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martes, 16 de octubre de 2012

Tratados de libre comercio y acceso a medicinas




Los tratados o acuerdos de libre comercio (TLC o ALC) son acuerdos entre países que bajo ese nombre bondadoso regulan los intercambios comerciales, abren el mercado de un país a los productos del otro país...a cambio de que el otro país haga lo mismo con los productos del primero.
Estos acuerdos parten de las normas generales que emite la Organización Mundial del Comercio (OMC), que tienen carácter básico para el comercio internacional.
Si el acuerdo es entre un país (o grupo de países) desarrollado y otro en vías de desarrollo, de modo inevitable siempre hay la sospecha de que el que gana es el fuerte, que vende productos caros y de alto valor añadido, mientras que el país pobre únicamente puede vender productos del sector primario, poco elaborados, con poco valor añadido, y por tanto baratos.
Uno de los productos que se regulan en estos tratados son los medicamentos, que son objeto de un intensísismo comercio internacional, favorecido -entre otras-por varias razones
a) Son productos globales. Los medicamentos  -salvo particularidades y excepciones- son válidos en cualquier país para la misma enfermedad.
b) Suelen tener un volumen pequeño y lo que facilita su transporte
c) Suelen ser fabricados a una escala global. Cada medicamento se fabrica en fábricas situados en unos pocos países (5-10 máximo), y desde ahí distribuidas por todo el mundo.
d) Los estándares de calidad están fijados  internacionalmente.

Y todo ello, ¿qué tiene que ver con uno de los caballos de batalla de este blog, que es el acceso a medicamentos? Pues que uno de los acuerdos fundacionales de la OMC es el Acuerdo sobre los aspectos de propiedad intelectual relacionados con el comercio ( ADPIC, en inglés TRIPS), que entre otras cosas obliga a los paises pobres a reconocer las patentes de medicamentos, a pesar de que estos mismo países ricos no reconocieron en el pasado este tipo de patentes -alguno incluso hasta hace bien poco- a pesar de que este reconocimiento vaya en contra de la salud de sus propios ciudadanos.
Pero no contento con esto los países ricos, especialmente EEUU y la Unión Europea, bajo la presión de la industria farmacéutica y sus lobbies, están aprovechando estos tratados bilaterales para introducir cláusulas más estrictas en un ejercicio de verdadero abuso que ha sido denunciado; véase el impacto en Perú del TLC entre la UE y la CAN (Comunidad Andina de Naciones) el impacto en Colombia del TLC EEUU-Colombia, etc.
Estasa cláusulas más estrictas y abusivas se han venido en denominar ADPIC-Plus, y consisten en aumentar el periodo de duración de las patentes, aumentando los 20 años previstos por los ADPIC, restringir el uso de los datos científicos que existan sobre los principios activos, prohibir o dificultar las licencias obligatorias
y la exportación a otros países, etc.
En los últimos meses, se ha denunciado el impacto que puede tener el tratado en discusión entre la UE y la India; el caso es que el gigante del sudeste asiático se ha convertido actualmente en la Farmacia de los pobres al ser una gran productora de medicinas genéricas, baratas y de calidad, que se venden a muchos países en desarrollo, ONG  y organizaciones internacionales (OMS, UNICEF, etc.)...en muchas ocasiones sin conceder las patentes que otros países ricos sí conceden a algunos medicamentos. En otras entradas del blog hemos citado el acoso de multinacionales como la suiza NOVARTIS, por el caso del antitumoral Glivec, explicado en este documento de Farmamundi o el de la alemana BAYER por la patente de su antitumoral NEXAVAR.
Únicamente la presión de los ciudadanos y la sociedad civil en los países desarrollados puede impedir este abuso. Por ello, es buena noticia que el Congreso de los Diputados español, a propuesta de Médicos Sin Fronteras, haya aprobado hace unas semanas una proposición no de ley en relación con el TLC UE-India para facilitar el acceso a medicamentos esenciales, en concreto para no dificultar la exportación de genéricos desde India a países en desarrollo sin capacidad de producción.
Ello se suma a la decisión del pasado mes de julio del Parlamento Europeo por la que se bloquea la firma de adhesión al ACTA que los representantes de la Comisión Europea ya habían estampado en Japón. El Acuerdo Mundial Antifalsificación (ACTA), en teoría dirigido a evitar falsificaciones, podría servir de excusa a las multinacionales para impedir el comercio internacional de medicinas genércias.
Esperemos que estas iniciativas ciudadanas tengan efecto verdadero en el acceso a medicamentos y con ello a la salud de las personas..