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martes, 21 de febrero de 2017

Acogida de refugiados: ¿ruina o negocio?


Foto: guiaongs.org


Estos días la llegada de Trump al Despacho Oval está dando la razón a los que consideran que el mundo podía ir a peor; con todo,  aún no decretó la invasión de ningún país… ¡confiemos, todo llegará!. 
De momento, una de las polémicas está centrada en la acogida de refugiados (y otros inmigrantes) procedentes de siete países de África y Asia, que Trump quiere suspender, por supuestas razones de seguridad nacional.
En esto EEUU no hace más que proclamar a las claras lo  aplicado en el último año y pico en la mayor parte de Europa –con la digna excepción de Alemania-  donde Rajoy fue un alumno destacado. En todos estos países europeos, razones de oportunidad política, que rayan en la xenofobia, aconsejan no acoger refugiados; la escusa más utilizada (caso de España, alegando la alta tasa de paro) es la de los costes económicos que conlleva. Es cierto que acoger refugiados no es un simple levantar la barrera y decir: “pasen”; no, acoger refugiados de acuerdo con las normas internacionales obliga a ofrecer una vivienda, conceder una ayuda económica para los primeros meses o años, y proporcionar educación, sanidad, cursos de idiomas y otros servicios básicos. Como contrapartida el refugiado tiene la obligación de integrarse en ese país –que no puede cambiar- y aceptar los valores propios de la sociedad que lo acoge.
¿Cuánto cuesta esto?
Muchos gobiernos pretenden ocultar estos costes, alzando siempre la cifra para remarcar la propia generosidad … estrategia que decae cuando se revelan las cifras reales. Así, el informe de 2016, “Paying the price”, del Consejo Europeo de Relaciones Exteriores (ECFR), un organismo independiente, cifraba en sólo 3.300 €/año para España el coste de acogida de una persona refugiada… cuando está previsto que la Unión Europea conceda a nuestro país 6.000 €/año.
Foto: ACNUR

Más que un gasto… ¡casi un negocio!, pues además del saldo positivo, cualquier economista dirá que acoger refugiados es más una inversión que un gasto, y sino que se lo pregunten a Alemania -que abrió las portas en 2016 porque necesita nuevas hornadas de gente joven como fuerza laboral- y al resto de países tradicionalmente acogedores como Canadá, Australia, países nórdicos…o al propio Estados Unidos.
De hecho, en las negociaciones con las CCAA durante 2016 para afrontar la atención sanitaria a los refugiados sirios, el gobierno ofreció un pago de 68 €/año y persona, con un total 1,75 M € para acoger a los 15.000 comprometidos, una cifra que para los sistemas de sanidad autonómicos es simplemente irrelevante.
Finalmente, es cierto que cada país tiene derecho a establecer algunos requisitos para la entrada de inmigrantes o refugiados –siempre que no sean discriminatorios por razón de etnia o religión- pero también es cierto que los compromisos internacionales como el derecho de asilo no son un kleenex que usar cuando nos convenga, sino que están para cumplirse.
Xosé María Torres
Farmacéutico y miembro de Farmamundi


Publicado originalmente el 16.02.17 en gallego en el diario La Voz de Galicia
 en http://www.lavozdegalicia.es/noticia/opinion/2017/02/16/span-langgl-acollida-refuxiadosspan/0003_201702G16P14998.htm